lunes, 21 de mayo de 2018

¿Es la educación la solución para la desigualdad social?

Tenemos una generación de jóvenes muy preparada a nivel académico, donde hasta hace bien poco estudiaban una carrera universitaria los que económicamente se les podían permitir, ya que el nivel económico va ligado al estatus social y al grupo de personas cercanas.

Como podemos ver, hasta hace poco los hombres eran los que estudiaban y, la mayoría de las mujeres habían adoptado el rol de ama de casa y las pocas que se animaban a estudiar, solían convertirse en enfermeras o profesoras, profesiones 'más de mujeres'.

Tener estudios facilita el acceso a determinados trabajos, los mejores pagados, los de más categoría..., pero no sirve para entrar en aquellos círculos de gente con más poder social, al que acceden los que siempre han tenido ese poder adquisitivo, y que no necesitan tener determinados estudios para pertenecer a esa clase privilegiada. 

Las personas que proceden de familias de clase social alta siguen accediendo a estudios, ocupaciones y rentas elevadas, mientras que quienes provienen de clases trabajadoras son las más afectadas por el desempleo y la pobreza, esta es aún la realidad de nuestro país.

Las desigualdades se ven desde la escuela, donde se observa el nivel adquisitivo de cada familia, en la manera de vestir, de vivir y relacionarse; los niños y niñas comenzarán a relacionarse con aquellos que vivan como ellos, sin hacer grandes excesos económicos que sus padres no se puedan permitir, y seguirán manteniendo esas amistades durante años, conformando su círculo social, el cual influirá en su futuro.



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