sábado, 28 de abril de 2018

Teorías sociológicas actuales y educación.

En esta entrada se hablará sobre algunas teorías actuales en lo referente a desigualdad social y la educación

La educación ejerce un doble cargo en la estructura social: por una parte, la de educar a las personas en ciertos valores y conocimientos que les van a permitir integrarse en la comunidad y cultura; y por otro lado, les proporciona las herramientas intelectuales para plantear en conjunto procesos de cambio institucional y social. Es decir, la influencia de la educación sobre el sujeto y la sociedad es ambivalente. 

Parece que existe un acuerdo general para considerar que la función primordial de la educación es hacer personas libres y autónomas, con actitud critica, y capaces de participar y transformar la realidad que les rodea. Es posible concebir la educación como un subsistema de la estructura político-económica de la sociedad. Si bien considerar que la escuela tiende a ser un aparato ideológico del Estado y de las clases dominantes, cuya función principal dentro de la estructura social es la reproducción, también es posible creer que los sujetos pueden intervenir para cambiar esta realidad. 




Según la teoría de la reproducción social, se consideraba que la escuela ya no puede hacer nada para cambiar las desigualdades:

Freire, uno de los mayores influyentes teóricos de la educación del siglo XX, siempre ha defendido que la función principal del educador es facilitar la conciencia crítica de la sociedad para cambiar la realidad objetiva de las estructuras si son opresivas. Por tanto, todas las reformas orientadas a la adaptación y a la diversidad se han concretado en un aumento de las desigualdades educativas y sociales.

Por otro lado, Michael Apple (1987), pedagogo y sociólogo de la educación estadounidense, introdujo un nuevo análisis de la educación a partir del modelo de la resistencia. Defiende que la escuela no puede entenderse como una institución neutra, ajena a las cuestiones sociales, económicas y culturales de la sociedad. Establece que la escuela y la educación poseen la capacidad de transformarse a sí misma, en su modo de funcionar, de organizarse y en los contenidos y valores que transmite a la sociedad en general, ya que quienes mantienen el sueño de una escuela democrática comparten el sueño de una sociedad más igualitaria. 

Por otra parte, Giroux, crítico cultural estadounidense que entiende la educación como un proyecto político orientado a profundizar en valores y en el proceso democrático. Para que la educación se convierta en ese proyecto político, debe cambiar el lenguaje de la crítica exclusivamente por el lenguaje de la posibilidad; es decir, por la posibilidad de desarrollar acciones de cambio y superación de desigualdades. Algunos de los elementos más interesantes de su aportación son las definiciones de la escuela como “esfera pública democrática” y la del profesorado como “intelectuales transformadores”. La escuela así definida se ha de entender como un espacio abierto al diálogo y a la reflexión crítica, donde la persona pueda expresarse, así como profundizar conjuntamente en los valores democráticos y en los procesos de igualdad. 

En síntesis, la importancia de las aportaciones de estos autores reside en que desacreditan parte de las tesis sobre las teorías de la reproducción y reestablecen la confianza en la educación como transformador de la estructura social.

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