"La desigualdad mundial es la enfermedad del siglo XXI, ya que la mitad de las riquezas del planeta está en manos del uno por 100 de la población mundial; como si la riqueza fuera un pastel partido en dos y el uno por 100 más rico se apropia de una mitad mientras la otra corresponde al 99 por 100 de los habitantes del mundo".
Consuelo López-Zuriaga, portavoz de Oxfam/Intermón --una de las más prestigiosas ONG internacionales cuyos informes de situación sirven como referencia-- hace un análisis radical: "La desigualdad afecta a todo el sistema internacional. Parecía un fenómeno característico de países en desarrollo, con rentas medias o bajas. Pero ahora también está afectando de modo alarmante a las naciones emergentes, a las nuevas potencias económicas, e incluso a países ricos con estructuras democráticas y una cohesión social amplia. Son muy significativos los datos de los Estados Unidos, donde el uno por 100 de los ciudadanos ha acumulado el 95 por 100 del crecimiento económico total posterior a la crisis del 2009. Esto indica que en el país más rico del mundo se está produciendo una concentración alarmante de la riqueza. Pero no menos importante es el caso de la Unión Europea, que ha sido paradigma de sociedades equitativas y del estado del bienestar, y ahora se encuentra en un momento muy preocupante con 122 millones de pobres. Una situación inaceptable pero que aún puede agravarse. Porque la proyección de los datos indica que, de mantenerse las políticas económicas vigentes, la Unión Europea podría llegar a los 146 millones de pobres en el año 2025. Algo que hasta hace poco resultaba impensable para una zona del planeta que era una burbuja de prosperidad"
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